
Lo malo de los conciertos entre semana son las complicaciones de horarios (sobre todo para mi), y tener que ir a Madrid un lunes para ver a Metallica era demasiado.
Si no nos hubiéramos enterado de que tocaban en Barcelona, habríamos ido. Pero por suerte, MrsManson estuvo atenta y pudimos vender las entradas de Madrid y comprar las del festival en Barcelona :)
No voy a hacer ninguna crónica porque hay un montón por la red (noticias en los periódicos y crónicas en blogs). Además, aunque mi niño de las pamplinas y MrsManson estuvieron allí desde que abrieron las puertas, a mi lo único que me interesaba, sin menospreciar el resto del cartel, era Metallica, para qué nos vamos a engañar. Y no me entusiasmaba la idea de estar unas 12 horas allí metida, de pie, bebiendo más bien poco, pasando calor y demás. Así que no me lo pensé demasiado cuando Isilion propuso ir más tarde justo para encontrarnos con nuestras respectivas marmotillas en el cambio de escenario.
Tapones para los oídos al canto, al estar pegaditos a los "altavoces" de la izquierda del escenario, y un rato interminable de cola para comprar los tickets-moneda que se usaban para bebida y comida. Empezaron Lamb of God... pero Metallica no tocaban hasta las 12 de la noche. Gracias a grupos puntuales de borregos (sobre todo en Slipknot), el calor, las escasas botellas de agua y el "calor humano" que se concentraba, íbamos y veníamos del escenario (excepto MrsManson, que como experimentada asistente, no se movió del sitio más que para el cambio de escenario y la hora del bocata).
Tampoco pude hacer demasiadas fotos hasta Metallica, sobre todo por miedo a que esos borregos puntuales con los que nos tropezamos, acabaran con mi cámara nueva por los suelos ¬¬
Y después, entre mi estatura hobbit, los cabezones de delante y los típicos empujones (eso sí que es normal en un concierto), tampoco es que pudiera hacer muchas más fotos o que hayan salido decentes...
Habrá quien diga que están acabados, que son unos vendidos, etc... Pero a mi me hacía ilusión verlos al menos una vez en la vida. Y en la época del Black Album era demasiado peque para ir a un concierto.
Resumiendo, a pesar de todo (incluido el insoportable dolor de pies que me duró hasta la mañana siguiente), escuchar el Nothing Else Matters en directo, con mi niño al lado, compensó absolutamente todo.
Y la anécdota que lo remató cuando, al final del concierto, se pusieron a repartir púas, yo procurando esquivar a los salvajes que se tiran como locos a cogerlas, y los empujones correspondientes, me encontré con una púa de Hammett en el escote :P
Tengo claro que no volvería a ir a un festival así (a excepción del Wacken que tenemos pendiente), pero tampoco me arrepiento de este. Ha sido una manera genial de empezar mi cumpleaños... escuchando a Metallica en directo, con la mejor compañía que podía tener :)
